text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

El impuesto que pagas por ser mujer: la tasa rosa

      
Fuente: Shutterstock

Solo por el hecho de ser mujer, hay productos y servicios que se pagan más caros. Las versiones “femeninas” de algunos de los objetos que se consumen diariamente tienen un impuesto invisible que se denomina “tasa rosa” (Woman tax en su versión en inglés). Este fenómeno tiene un alcance global y está generando duras críticas por parte de la sociedad.

Artículos de higiene personal, juguetes, comestibles y muchos productos más son los que sufren de esta tasa invisible. La mayoría de ellos cuenta con dos versiones, una masculina en celeste, y la femenina, normalmente de color rosado. Comparando los mismos productos en diferentes versiones de género, la versión para mujeres siempre cuesta más.

Se estima que al menos, en Estados Unidos, las mujeres pagan un promedio de 1400 dólares más al año por los mismos productos que consumen los hombres, de acuerdo a un estudio realizado en 2010.

Descubre más sobre el estudio a través de este enlace

La diferencia de precios entre los productos “para hombres” y los productos “para mujeres” es casi imperceptible. Pagar unos centavos más en cada artículo todos los días no hace una gran diferencia, pero si lo consideramos por mes o por año, podemos notar que este impuesto representa un gasto importante para las mujeres.

De acuerdo a lo informado por El Confidencial, el impuesto rosa puede manifestarse de múltiples maneras. Los ejemplos más evidentes pueden encontrarse en los productos diferenciados por género a través de colores, pero también pueden encontrarse en algunos servicios, como en tintorerías y peluquerías, donde los precios para mujeres son mucho más elevados que para los hombres.

Si bien hay quienes justifican que el precio final de los productos y servicios se regula de acuerdo a lo que el cliente este dispuesto a gastar (y son siempre las mujeres quienes consumen más), es importante que las empresas no realicen esta práctica en secreto. La empresa puede poner el precio que considere de acuerdo al comportamiento del cliente, pero este tiene derecho a saber de forma explícita que si elige comprar un producto o servicio para mujer, este será más caro.

La tasa rosa se agrava cuando pensamos en dos factores que afectan de manera crucial a la sociedad. En primer lugar, la diferenciación de género de objetos asexuados, que tiende a marcar roles muy definidos en cada uno de los individuos y hacerlos creer que el mundo se divide en “cosas de mujeres” y “cosas de hombres” y en segundo lugar, la desigualdad salarial entre ambos sexos. A nivel global, las mujeres perciben un salario menor al de los hombres y sin embargo, deben pagar más que ellos los mismos productos.

La indignación que ha provocado este impuesto invisible ha dado lugar al surgimiento de numerosos movimientos y colectivos para acabar con esta práctica y garantizar la igualdad de género. La organización feminista Georgette Sand de Francia es en la actualidad uno de los principales movimientos en contra de este fenómeno, que ha presionado al gobierno del país juntando firmas para que elimine la tasa rosa de los productos y servicios. Este colectivo tiene una cuenta en Tumblr a través de la cual invita a los consumidores a subir fotos donde encuentran la tasa rosa y quieran denunciarlo.


Tags:

Lee también

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.